Hoy te comparto un bello texto que me envió Eva, una practicante de Sφncronía®.

He cambiado la puntuación para que te sea fácil leerlo desde el móvil. Gracias Iván Atalorra por escribir algo tan bello.

 

El cuerpo es un milagro

Es extraordinariamente hermoso, extraordinariamente complejo. 
No hay otra cosa tan compleja, tan sutil como el cuerpo. 
No sabes nada de él. 
Sólo lo has mirado en el espejo. 
Nunca lo has mirado desde el interior; te darás cuenta de que es un universo en sí mismo. 
Eso es lo que los místicos han estado diciendo siempre: que el cuerpo es un universo en miniatura. 
Si lo ves desde el interior, es tan vasto: millones y millones de células, y cada una de ellas vivas en sí misma, cada célula funcionando de una manera tan inteligente que casi parece increíble, imposible, inconcebible.
Comes y el cuerpo transforma la comida en sangre, huesos, médula. Comes y el cuerpo la transforma en consciencia, pensamiento. 
Un milagro está sucediendo a cada momento. 
Cada célula funciona tan sistemáticamente, de una manera tan ordenada, con tal disciplina interior, que casi parece no ser posible: millones de células.
 Setenta millones de células existen dentro de tu cuerpo, setenta millones de almas. Cada célula tiene su propia alma. ¡Y cómo funcionan! Con qué coherencia funcionan, con qué ritmo y armonía. 
Y las mismas células se convierten en los ojos y las mismas células se convierten en la piel y las mismas células se convierten en tu hígado y en tu corazón y en tu médula y en tu mente y en tu cerebro. 
Las mismas células se especializan – entonces se convierten en células especializadas- pero son las mismas células. 
Y cómo se mueven y cómo trabajan de sutil y silenciosamente.
Penetra en el cuerpo, penetra en el fondo de su misterio. 
Porque son tus raíces. 
El cuerpo es tu tierra; tú estás enraizado en el cuerpo. 
Tu consciencia es como un árbol en el cuerpo. 
Tus pensamientos son como frutos. 
Tus meditaciones son como flores. 
Pero tú estás enraizado en el cuerpo; él te apoya. El cuerpo apoya todo lo que estás haciendo. 
Amás, y el cuerpo te apoya. Odias, el cuerpo te apoya… 
Quieres matar a alguien, el cuerpo te apoya. 
Quieres proteger a alguien, el cuerpo te apoya. 
En la compasión, en el amor, en la ira, en el odio –en cada modo- el cuerpo te apoya. 
Estás enraizado en el cuerpo; te estás nutriendo del cuerpo. 
Incluso cuando empiezas a darte cuenta de quién eres, el cuerpo te apoya.
Es tu amigo; no es tu enemigo. 
Escucha su lenguaje.
cuerpo en Sincronía

mariatizado

Caminando a tu lado desde 1987

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